Hojeaba su  viejo libro,

sacando cada  hoja  escrita  en el pasado,

cada palabra  que la llevaba  hasta  ti…

Una   a una  caían  juntas  lágrimas  y hojas,

a cada  paso el manto del olvido cubría las

viejas pisadas  de un ayer que ya no es…

Para  aliviar su dolor  se hundió  en el filo del acero

y de un baño cálido de un temprano  color carmesí,

“así te dolerá menos”.

A estas  alturas  aplacar el dolor

era  lo único que  importaba.

El medio daba  igual,

sintió  que  su respiración disminuía

y sus latidos se espaciaban cada  vez más en el tiempo,

hasta que  por  fin el monitor de aquel frío lugar

mostró la  línea horizontal,

con aquel eco que te lleva a la eternidad

Anuncios