Siempre esperé que me rescataras,

parecía que no te dabas cuenta,

paciencia infinita fue la que el tiempo no hizo madurar.

Mi tiempo, Tú tiempo…Él tiempo…

Seguiré sentada  aquí, no te miraré de lejos,

ahora me  entretendré hojeando algún polvoriento libro.

¿Tanto miedo tenemos de lo que somos?

 
 
 
 
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