Desprecios sin expresion,
una venda gigantesca tejida con hilos de acero.
Mis alas  ya no servían, jamás me dejarían volar hacia otros lugares,
las lágrimas se encargaban de dejarlas empapadas noche y día,
entonces corté mis alas, regalándotelas.
Y tu tormento no desapareció.
 
 
 
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