Nunca pensé que este año trajera tantos cambios en mi.
A la buena o a la mala (como dice esa pegajosa cancion).
De algún modo me aferré por mucho tiempo a una seguridad
construida sobre cimientos de madera.
Un comburente rápido, que luego de vuelto cenizas,
se esparce en el viento y no queda huella.
Un pequeño foco de incendio, una mínima alza de temperatura
y todo lo construido caería derrumbado como por una profecía
que yo misma dicté y que me rehuso a asumir.
…Quizás por eso vivo dentro de mi propio congelador,
no sólo para disminuir arrugas y consevar mis esencias. 
No sé si estaré mal, o será que me falta soltura, 
o mandar un poco todo al reverendo carajo. Probablemente sí.
Comenzaré por tratar de eliminar algunas palabras de mi cotidiano.
Cambiar por ejemplo los Quizás por seguro, los no sé por pienso que,
los trataré por haré, los mañana por ahora.
¿Acaso no suena más bonito decir estoy segura que no tengo idea?