Cada pregunta es una  incomodidad,
las  respuestas, no son verdades, sino meras  explicaciones,
que finalmente  nos  constituyen a nosotros mismos.
Tonteras intelectuales,
el valor de las preguntas es que "echan a andar".
Nuestras interrogantes, son meras excusas para explorar y viajar,
El terriorio que hay que recorrer para responder es más valioso que la propia
pregunta. Abrir una puerta o en contrar la llave perdida.
No es el destino lo que cuenta  sino el viaje.
Interpelarnos incómodamente nos expande.
A veces, las respuesta como tal no es lo que más nos otorga una sorpresa,
ni lo más satisfactorio, el aporte real es "el proceso".
Atrévete y bombardéate a preguntas,
como una vez el Colectivo Casagrande Bombardeó la Moneda a Poemas.
Si estas con la espada en medio de la ciudad,
significa que no crees en las leyes de esa ciudad.
 
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