La piel me queda  chica,

El mundo es tan grande

El tiempo pasa inevitablemente y a cada momento ni sé explicar porqué,

tengo esa sensación de que el cuerpo y la piel te quedan chicos.

Necesitas desprendértela, como las serpientes cambian su piel.

Sólo soy  21 gramos, mi materia, mi esencia, mi alma, recorre todos los lugares.

No tengo fronteras, ni piel, ni si quiera tengo gestos, sólo soy adjetivos virtuosos,

porque cuando sé que estaré próximamente bien brota desde mí lo mejor del mundo.

Brillo, alegría, amor, paz, pasión y compasión…

una felicidad que no tiene una explicación empírico-racional.

Mi mundo no es perfecto, tampoco de una belleza perfecta,

por lo menos según los convencionalismos, igualmente, tiño todo con alegría pura,

una emoción inocente por pequeñas cosas, milagros diarios, sorpresas cotidianas.

Caminar por un prado  de flores, con viento  tibio, con claros de sol y

 profundo olor a  tierra, a campo abierto, sintiéndome parte de todo,

habiendo encontrado  por fin mi  lugar.

Tengo una venda en los ojos…

ahora sólo basta tener la fuerza, sacudirme los miedos  y bajar el velo.

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