Obviamente  tenía que suceder los para siempre escasean,
tal como las personas que lo dicen y lo mantienen,
es duro y raro darse cuenta que a quienes hemos querido,
y quizás  nunca dejemos de querer, nos dejen atrás.
Aún sin decirlo,
aún habiendolos obligado a replegarse
para que el rugir de esos oleajes no nos hiciese vacilar.
El no tomar la via alternativa o equivocada (para los ojos del  resto),
tiene su precio.
Cuando tomamos una desición lo hacemos en función obviamente
de una fotografía espiritual, digamos de un estado personal en ése momento.
Las cosas cambian y las apreciaciones varían en el tiempo.
La perspectiva que te queda con el correr de las horas, días, semanas,
meses y a veces hasta años, puede ser muy desalentadora.
Nefasta.
El frio del invierno congela  todo, dijiste que no pasaría invierno sin ti,
pues aún espero.
A veces  no podemos o no queremos creer que quienes estuvieron,
más o menos  tiempo, más cerca o más  lejos, sigan su vida,
no sé si recordando de buena o mala forma,
es más no sé si siquiera recuerden algo.
Esto no debería  molestarme, pero se ha  vuelto una  piedra, una  espina 
que  a cada paso me molesta y no me deja  avanzar.