Hay momentos en los que no sabemos que hacer con nuestras cosas,
en los que no resolvemos bien que hacer con la vida,
instantes eternos, interminables en los que nos sentimos desorientados,
y no es que ni si quiera estemos a  la deriva, porque si así fuese,
por lo menos sabriamos que no estamos en el rumbo que tenemos o queremos ir.
Nos duele.
Nos desgarrra.
Nos deja sin fuerzas, y cada acto tiene motores de inercia.
La angustia en  el corazón no desaparece.
Crece cada día más.
Dolores emotivos que se sienten físicos
dolor constante & una pena gigante.
Cada mañana cuando me levanto no olvido casi nunca ponerme mi mascarilla,
la teatral que es la que llevo a diario, la del Spa es 1 por semana.
A veces resbala y cae, rápidamente la cojo y la vuelvo a su sitio,
en medio de mi cara.