Hay cazadores de almas perdidas,

Y no me refiero al Clero.

Olfateadotes de personas que se transforman  en chanchitos de tierra,

Y que con su exoesqueleto se protegen de cualquier agresión del medio.

(Y del lado también)

Son individuos pertenecientes al  tercer eslabón trófico-sicológico.

Y yo que me siento siempre  en el primero.

Depredadores de entes inseguros,

Que se hacen a momentos indispensables, no por ser geniales, ¡no!

Corresponden  más bien, a la composición cerebro-espiritual de “la presa”.

Siguen un patrón con el que les es posible escoger un nuevo bouquet,

de su lista de espera,  en el momento que les apetezca.

¿Pertenecen ustedes  a alguno de estos bandos?

Inspiraciones  que nacen de la peor  forma.

Finalmente  todos  terminaremos compuestos_ recompuestos = descompuestos.

 

Quiero ser fotosintética espiritual,

Encontrar en mi misma y en nadie más lo que  necesito, lo que  todos  necesitamos

 

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