Una melodía llena de paz y tranquilidad,
esa que tanto buscamos,
la que tanto  nos hace  falta.
 
Parece que al final de la pista todo estará bien, saldremos de la habitación,
miraremos hacia  fuera  de la ventana y respiraremos un prístino y refrescante aire,
un poco más allá estará la persona  con la que siempre deseamos tanto estar.
Un mundo sin guerras ni mezquindades, consciente de sus bajezas
que se dispone a enmendar y reparar a nuestro albergue,
a nuestro propio cuerpo, porque al fin  y al cabo…
Polvo eres y en polvo te convertirás.
 
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