Detenerse bajar los tiempos.
Bajar el ritmo, lo nanométrico también es maravilloso.
Mirar el mundo a través de una lupa, pero no para ver sus defectos sino para asombrarse con la minimiscencia de lo escondido.
La pequeña fauna terrestre que muchas veces yace bajos nuestros pies, justo ahí debajo de tu zuela.

A veces me doy cuenta que no existo en el ahora, y no me gusta, termino siempre mirando a todos lados menos donde debo.
A paisajes estelares a través de un telescopio buscando Supernovas, a mundos nanométricos explorando penicilliums que se parecen a la Selva del Amazonas.

Quizás ahi esté una de las claves; dejar de buscar, porque ya lo tengo frente a mis narices, o quizás esté por llegar muy pronto.


Venga ya la inserción voy a hacer una prueba auditiva.

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