Ellos no sabían que hacer con ese rectángulo lleno de caractéres impresos de bosques manejados sustentablemente. Lo olieron ¡Puff!; los ácaros  vivientes entre sus páginas no dejaron de hacerlos estornudar por el resto de la tarde. Lo pusieron en el BlueRay y nada, ¿Un nuevo tipo de Tablet?, abrieron la bandeja del dvd pero no aparecía imagen alguna.
Como los Simios de Kubrick y al estilo Guru Guru colorocaron el añoso y misterioso regalo en cuánto electrodoméstico tenían en su hogar.
No comprendían el modo de utilización de la fuente de cultura. Luego de balbucear y discurrir por horas, creyeron haber encontrado el modo de solución de aquel objeto tan enigmático.
Fueron hasta el ático y desempolvaron  algo de una vieja caja..El misterio parecía dilucidarse, encontraron el reproductor de VHS, “la cosa” era de las mismas dimensiones de un rectángulo, unos 20 x 3 cm…
Y nada…
La frustación se poseyó de ellos,  fue in-crecendo, en su desesperación y   apelando a lo Jungiano, la memoria colectiva, insertaron el viejo libro en la bandeja de entrada de la  competencia del Betamax, presionando FFW, Rewind y Stop; FFW, Rewind y Stop, una y otra vez;  – Pensaron que se trataba  de un error  de  comunicación, quizás de formato, y vaya  que  lo era-.
Frustrados y cansados se durmieron sobre la alfombra del estar.