DSCN3887Había ganado un concurso. La suerte no la dejaba, y el amor… ah el amor no la tocaba. Ella había decidido dejar partir a la suerte para dejarle espacio a la llegada de amor. Partiría a Europa pasado mañana, un recorrido en tren por distintos países del mundo, desde cosacos y pampas, estepas frías y tundras lluviosas.

Era un viaje soñado y esperado por largo tiempo.

Ella  se había enamorado, como siempre de una inalcanzable y platónica utopía, él era muy bien parecido, inteligente y sofisticado. (Un dolor de cabeza y de corazón seguro).

Decidió que no tenía nada que perder, porque aunque dejar la suerte era dar un salto al vacío, al “ganarse” el premio comprendió que el último soplido de esperanza, su ultima bocanada se la había jugado cuando recibió aquel e-mail ganador.

Hablaban tarde, mal y nunca. Él estaba comprometido y no tenía ni la más vaga idea de lo que a esta chica le sucedía desde hace un tiempo.

En los días anteriores a su partida logró juntarse con él. No porque fuera imposible él, más que nada porque su bloqueo emocional y hermetismo logró ser vencido. Como nunca el encuentro se concretó, esta vez ella decidió dejar los zigzagueos, aplicó conocimiento ancestral: la línea recta es la distancia más corta entre dos puntos.

Se encontraron en un café con aire provenzal.

Conversaron por horas, su olor, su voz, básicamente el contenido y esencia que atisbaba a conocer de antes, todo en cuerpo presente, en la medida perfecta. .. La hora avanzó peor que Lemans , la perfección se quebró por el paso del tiempo, paradójicamente que se le pasara el tren era encontrar el amor que ella creyó extinguido. La vida está llena de eufemismos. Pero un concurso así para viajar por el mundo, habiendo renunciado a toda seguridad, incluso a su trabajo 1 semana antes, no podía dejar pasarlo.

El día después muchas coincidencias sucedieron, aquellos artistas que sólo escuchabas en Bandcamp, soundcloud ó youtube – por nombrar algunos- y que sólo compartías en links tras bambalinas, fueron tocados en más un dial, calles con nombres que habían conversado, las películas de la que hablaron y vieron más de 1 vez, cada uno desde su pantalla, estaba ahora en el cable, sólo quedaban 36 horas para su partida, no había mucho que hacer.

Una broma cruel, tal vez su último golpe de suerte, todo junto cruzándose en el mismo momento.

8 am del día en cuestión, neblina intensa sobre Santiago, una huelga aérea, la epidemia de Ébola que llegó a Europa, el tránsito de turistas quedó suspendido, se levantaría la alerta algunas semanas en el futuro.

Al caminar a casa, sin trabajo, trató de sintonizar las noticias, la música de un sonido recomendado por él se asomó en sus oídos. Una banda ruidosa en sentido literal, la suerte la había abandonado, más por fin sabía dónde dirigirse, y sabía perfectamente cuál sería el próximo capítulo de su vida…

¿Cuánto duraría?. Un insignificante tiempo en el calendario astronómico.