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Si alguna vez dejas de hacer algo, o lo haces para para no provocar a quienes te rodean, "amigos", "pareja", "pololo", "padres", "jefes", si te silencias, y te amputas… Conoces la Hidra Interior.

Hay personas, como los arquetipos anteriores que son como Hidras, como esos seres mitológicos de muchas cabezas, cada una un problema o una insatisfacción, o una carencia proyectada; cortas una y sale otra nueva tanto o más feroz que la anterior, dicen que las Hidras son seres carnívoros, de inteligencia escasa, por eso no pueden ser entrenadas, son solitarios y no les gusta agruparse con otros de su especie. Algunas regeneran dos cabezas por cada una que pierden, otras son capaces de lanzar fuego, y algunas tienen el poder de congelar a sus enemigos al instante.
Afortunadamente esas Hidras, son mitológicas aunque las veo a  menudo encarnadas en personas.

 

Amputarse y censurarse para que no aparezca la  Hidra Interior de los Otros que nos rodean,  eso no es sostenible en el tiempo, tarde o temprano volvemos ser quienes somos,  o tendemos a ser quienes queremos ser.

 

Ojalá no te pase, ojalá no seas terco y te des cuenta antes de que la mutilación te corta el aire, no es un cliché, uno cede pero no en la esencia, la vida es muy corta para brindarla a gente que no nos hace felices, o que ya ni si quiera puede sincronizar Iris con Iris.

Una sonrisa y un confortable abrazo eso lo que uno siempre querrá dar y esperar como un efecto boomerang.
La acidez la encuentro en los limones, el sabor amargo en los chocolates.

Ah! y a sobre las Hidras sólo quiero leerlas en cuentos fantásticos