Pieter Hugo

Ladrón que roba a ladrón tiene cien años  de perdón – adagios molestos que cargan con la sabias letras que no podemos desconocer – dejaremos testimonio pero ninguno que se pueda leer cuando llegue la hora de lo justo es justo. Robamos todos, yo y tú también, la única diferencia es que tratamos de hacerlo de una manera más amigable.

Nuestras camas arden en las calderas de las fundiciones que  acuñan nuestra extinción. Algunas  almas no deberíamos tener tanto miedo de ser viejas, nuevas  o nómadas, de todas formas  el meteorito como metáfora de la llegada de que despertará a este universo de la pesadilla dantesca que montamos en esta  insignificante, pero decidora partícula, nos cobrará  en la taleónica ley que nosotros mismos  nos  preocupamos por hacer valer en cualquier y a cada momento.

 La Ex_presión es una compresión que  viene de afuera y antes… de siempre, si no la sacas te hace estallar. Quizás  por eso uno hace sus propios caminos, a veces se cruzan en un mismo punto y eje, con otro XY. Cuarenta y 6 aportes divididos en pares de alelos destinados a la extinción. Somos íntimamente como nos  bautizaron en  nuestra conformación estructural basal, como nos  denominó Von Nägeli somos cromosomas, somos cuerpos teñidos de rojo.

Nunca me ha importado tener algo.

Quizás el horizonte que se ve infinito e inalcanzable sea nuestra propia  sombra. Las convenciones de conceptos son crueles, “que la imagen del objeto es un concepto  que ve un sujeto”. Las imposiciones de actitudes son anuladoras del pensamiento y sentimiento.

Que tienes que tener,

que tienes que ser,

que tienes  que demostrar,

que tienes que competir.

Sólo aspiro a respirar  aire puro, y si hay otro hombro a mi lado que sienta igual que yo, feliz.

Nunca caminaremos bajo la sombra de tu camino poderoso arquetipo del acumulador de posesiones, después que nos seguimos cayendo hemos encontrado nuestras propias rutas dentro de nosotros mismos. Nunca seguiré ni caeré en tu línea, porque tu futuro no es el mío.

Ya que en esta inmediatez no hay más que productos, clientes y consumidores no podría decirte  que asumamos las culpas,  así que sólo espera por la cuenta  que debemos pagar, no llegó la Hora del Planeta, es la  Hora de lo Justo y está por golpear  nuestra  puerta.

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